Conocer

    Siglos de historia yacen en antiguos documentos del Archivo Regional de Amazonas. Como fuente prístina sobre el histórico monumento, hemos obtenido los datos ya publicados del texto que lleva el título de "El Informe Nieto y otros documentos históricos sobre Kuélap", edición de marzo del 2007. Por su valor histórico y la necesidad de transmitir a las presentes y futuras generaciones, resumidos de los diversos testimonios para conocer cómo nuestra reliquia, de la que nos enorgullecemos, llega a ser Patrimonio cultural de la Nación y contada hoy entre la siete Maravillas del Perú.

    Sabido es ya que antes de la independencia nacional, el Perú era tierra de los conquistadores, repartido en encomiendas, parroquias, fundos, a favor de la iglesia y a  las diversas castas elitistas europeas, y la estancia de kuélap y Bosoc, entre otras, llegó a pertenecer a la orden de los Mercedarios, afincados en Chachapoyas, en el Convento de San Pedro Nolasco, cuyo patrimonio citadino lo constituía toda la manzana de lo que hoy es la Institución Educativa Virgen Asunta, Instituto Superior Pedagógico Toribio Rodriguez de Mendoza, Instituto Peruano del Deporte y la Oficina Diocesana de Educación Católica.

18 JULIO DE 1793
    El fraile Antonio Riva de Beyra, Visitador Provincial del Convento de San Pedro de Nolasco de Chachapoyas, por mandato del Padre Visitador Provincial Fray Vicente de la Santísima Trinidad, da licencia al convento citado para la venta de la Estancia de Kuélap y Bosoc, autorizando su venta a quien pagara un mejor precio, por cuanto el convento se había visto perjudicado con una serie de ventas de sus fincas a bajo precio, debiendo en falencia económica.

    En 1816 el fraile Joaquín Gerónimo de Orozco, Lector Juilado y Comendador del Convento San Pedro Nolasco de Chchapoyas, de la Real y Militar Orden de Nuestra Señora de las Mercedes, en representación de dicho convento y a tenor de la licencia susodicha vende la "Estancia de Kuélap y Bosoc" a don José de Arana, vecino de la ciudad de Chchapoyas, y a sus herederos sucesores.

El aludido José de Arana deja en herencia la Estancia de Santiago de Kuélap, con la pensión de quinientos pesos pertenecientes a la Convento de Nuestra Señora de las Mercedes de Chchapoyas, a su hijo don Juan Manuel de Arana, a su vez éste vende la estancia a don Ynosencio Oyarce por la suma de 800 pesos, de los cuales 500 son a a favor del convento de Nuestra Madre y Señora de Mercedes, y los 300 al contado. Acto de venta realizado el 02 de junio de 1818